Y es que no andaba muerta… andaba de mudanza con la respectiva friega que esto implica y otras más anexadas en el camino.
Y es que fue una friega:
- Primero asimilar la mudanza y ver cómo fregaos iba a empacar tanta chunche
- después empacar todas esas chunches
- no puedo decir que fue una friega cargarlas porque yo no las cargué, pero si el día de la mudanza nos acomodamos una friega de aquellas
- la acomodada también fue una friega
- y además tener que acomodarnos en friega porque ya había que ponerse a trabajar
Pero la peor friega de todas fue tener que vivir mes y medio sin internet, y eso sí que nos pasó a fregar, tanto trabajo por hacer, tanto qué navegar, pero sobre todo tantas fregaderas que contar.
Y al fin el día “I” (Día Internet) llegó, fue super fregón poder navegar de nuevo, pero a la vez vi lo mucho que nos había fregado haber estado desconectados.
Termino este post en friega porque … estoy viviendo en friega (pero feliz de estar en línea de nuevo)
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